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5 de junio de 2012

ESOS LOCOS QUE CORREN (texto y vídeo)

Yo los conozco.
Los he visto muchas veces.
Son raros.
Algunos salen temprano a la mañana y se empeñan en ganarle al sol.
Otros se insolan al mediodía, se cansan a la tarde o intentan que no los atropelle un camión por la noche.
Están locos.
En verano corren, trotan, transpiran, se deshidratan y finalmente se cansan… sólo para disfrutar del descanso.
En invierno se tapan, se abrigan, se quejan, se enfrían, se resfrían y dejan que la lluvia les moje la cara.
Yo los he visto.
Pasan rápido por la rambla, despacio entre los árboles, serpentean caminos de tierra, trepan cuestas empedradas, trotan en la banquina de una carretera perdida, esquivan olas en la playa, cruzan puentes de madera, pisan hojas secas, suben cerros, saltan charcos, atraviesan parques, se molestan con los autos que no frenan, disparan de un perro y corren, corren y corren.
Escuchan música que acompaña el ritmo de sus piernas, escuchan a los horneros y a las gaviotas, escuchan sus latidos y su propia respiración, miran hacia delante, miran sus pies, huelen el viento que pasó por los eucaliptos, la brisa que salió de los naranjos, respiran el aire que llega de los pinos y entreparan cuando pasan frente a los jazmines.
Yo los he visto.
No están bien de la cabeza.
Usan championes con aire y zapatillas de marca, corren descalzos o gastan calzados. Traspiran camisetas, calzan gorras y miden una y otra vez su propio tiempo.
Están tratando de ganarle a alguien.
Trotan con el cuerpo flojo, pasan a la del perro blanco, pican después de la columna, buscan una canilla para refrescarse… y siguen.
Se inscriben en todas las carreras… pero no ganan ninguna.
Empiezan a correrla en la noche anterior, sueñan que trotan y a la mañana se levantan como niños en Día de Reyes.
Han preparado la ropa que descansa sobre una silla, como lo hacían en su infancia en víspera de vacaciones.
El día antes de la carrera comen pastas y no toman alcohol, pero se premian con descaro y con asado apenas termina la competencia.
Nunca pude calcularles la edad pero seguramente tienen entre 15 y 85 años.
Son hombres y mujeres.
No están bien.
Se anotan en carreras de ocho o diez kilómetros y antes de empezar saben que no podrán ganar aunque falten todos los demás.
Estrenan ansiedad en cada salida y unos minutos antes de la largada necesitan ir al baño.
Ajustan su cronómetro y tratan de ubicar a los cuatro o cinco a los que hay que ganarles.
Son sus referencias de carrera: “Cinco que corren parecido a mí”.
Ganarle a uno solo de ellos será suficiente para dormir a la noche con una sonrisa.
Disfrutan cuando pasan a otro corredor… pero lo alientan, le dicen que falta poco y le piden que no afloje.
Preguntan por el puesto de hidratación y se enojan porque no aparece.
Están locos, ellos saben que en sus casas tienen el agua que quieran, sin esperar que se la entregue un niño que levanta un vaso cuando pasan.
Se quejan del sol que los mata o de la lluvia que no los deja ver.
Están mal, ellos saben que allí cerca está la sombra de un sauce o el resguardo de un alero.
No las preparan… pero tienen todas las excusas para el momento en que llegan a la meta.
No las preparan…son parte de ellos.
El viento en contra, no corría una gota de aire, el calzado nuevo, el circuito mal medido, los que largan caminando adelante y no te dejan pasar, el cumpleaños que fuimos anoche, la llaga en el pie derecho de la costura de la media nueva, la rodilla que me volvió a traicionar, arranqué demasiado rápido, no dieron agua, al llegar iba a picar pero no quise.
Disfrutan al largar, disfrutan al correr y cuando llegan disfrutan de levantar los brazos porque dicen que lo han conseguido.
¡Qué ganaron una vez más!
No se dieron cuenta de que apenas si perdieron con un centenar o un millar de personas… pero insisten con que volvieron a ganar.
Son raros.
Se inventan una meta en cada carrera.
Se ganan a sí mismos, a los que insisten en mirarlos desde la vereda, a los que los miran por televisión y a los que ni siquiera saben que hay locos que corren.
Les tiemblan las manos cuando se pinchan la ropa al colocarse el número, simplemente por que no están bien.
Los he visto pasar.
Les duelen las piernas, se acalambran, les cuesta respirar, tienen puntadas en el costado… pero siguen.
A medida que avanzan en la carrera los músculos sufren más y más, la cara se les desfigura, la transpiración corre por sus caras, las puntadas empiezan a repetirse y dos kilómetros antes de la llegada comienzan a preguntarse que están haciendo allí.
¿Por qué no ser uno de los cuerdos que aplauden desde la vereda?
Están locos.
Yo los conozco bien.
Cuando llegan se abrazan de su mujer o de su esposo que disimulan a puro amor la transpiración en su cara y en su cuerpo.
Los esperan sus hijos y hasta algún nieto o algún abuelo les pega un grito solidario cuando atraviesan la meta.
Llevan un cartel en la frente que apaga y prende que dice “Llegué -Tarea Cumplida”.
Apenas llegan toman agua y se mojan la cabeza, se tiran en el pasto a reponerse pero se paran enseguida porque lo saludan los que llegaron antes.
Se vuelven a tirar y otra vez se paran porque van a saludar a los que llegan después que ellos.
Intentan tirar una pared con las dos manos, suben su pierna desde el tobillo, abrazan a otro loco que llega más transpirado que ellos.
Los he visto muchas veces.
Están mal de la cabeza.
Miran con cariño y sin lástima al que llega diez minutos después, respetan al último y al penúltimo porque dicen que son respetados por el primero y por el segundo.
Disfrutan de los aplausos aunque vengan cerrando la marcha ganándole solamente a la ambulancia o al tipo de la moto.
Se agrupan por equipos y viajan 200 kilómetros para correr 10.
Compran todas las fotos que les sacan y no advierten que son iguales a las de la carrera anterior.
Cuelgan sus medallas en lugares de la casa en que la visita pueda verlas y tengan que preguntar.
Están mal.
-Esta es del mes pasado- dicen tratando de usar su tono más humilde.
-Esta es la primera que gané- dicen omitiendo informar que esa se la entregaban a todos, incluyendo al que llegaba último y al inspector de tránsito.
Dos días después de la carrera ya están tempranito saltando charcos, subiendo cordones, braceando rítmicamente, saludando ciclistas, golpeando las palmas de las manos de los colegas que se cruzan.
Dicen que pocas personas por estos tiempos son capaces de estar solos -consigo mismo- una hora por día.
Dicen que los pescadores, los nadadores y algunos más.
Dicen que la gente no se banca tanto silencio.
Dicen que ellos lo disfrutan.
Dicen que proyectan y hacen balances, que se arrepienten y se congratulan, se cuestionan, preparan sus días mientras corren y conversan sin miedos con ellos mismos.
Dicen que el resto busca excusas para estar siempre acompañado.
Están mal de la cabeza.
Yo los he visto.
Algunos solo caminan… pero un día… cuando nadie los mira, se animan y trotan un poquito.
En unos meses empezarán a transformarse y quedarán tan locos como ellos.
Estiran, se miran, giran, respiran, suspiran y se tiran.
Pican, frenan y vuelven a picar.
Me parece que quieren ganarle a la muerte.
Ellos dicen que quieren ganarle a la vida.
Están completamente locos.

Marciano Durán
Marzo 2008

No es mío ni el texto ni el vídeo, creo que lo colgué alguna vez por aquí, pero las buenas cosas siempre esta bien verlas 2 veces. 

17 de noviembre de 2010

Gebrselassie cambia de opinión y anuncia que correrá el maratón olímpico de Londres

Gebrselassie cambia de opinión y anuncia que correrá el maratón olímpico de Londres  (Imagen: M. A. MOSTAZA)
El etíope Haile Gebrselassie, que el pasado día 7 anunció su retirada tras abandonar lesionado el maratón de Nueva York, ha declarado a la televisión etíope que ha cambiado de opinión y que ahora se propone correr el maratón olímpico de Londres 2012.
El plusmarquista mundial de maratón comunicó este domingo su regreso al canalAddis TV durante una carrera en Etiopía a la que había sido convocado como invitado de honor.
"Correr lo llevo en la sangre y he decidido seguir compitiendo. Mi anuncio en Nueva York fue mi primera reacción después de una carrera decepcionante. Cuando mi rodilla mejore, empezaré a concentrarme en mi próxima carrera", escribió Gebrselassie en su cuenta de twitter.
Mi anuncio en Nueva York fue mi primera reacción después de una carrera decepcionante
Su entrenador, Woldemeskel Kostre, ha comentado que Gebre podría seguir compitiendo "hasta los 45 años".
Según Addis TV, la decisión de Gebre de prolongar su carrera deportiva hasta los Juegos Olímpicos de Londres dio lugar a escenas de entusiasta celebración entre los aficionados que asistían a la carrera y ocupó espacios preferentes en todos los medios de comunicación de Etiopía, donde el atleta es considerado un verdadero héroe.
Gebrselassie, que tiene dos medallas de oro olímpicas y cuatro mundiales en 10.000 metros, empezó a reconsiderar su retirada poco después de hacer en Nueva York un inesperado anuncio que sorprendió a su propio mánager, el holandés Jos Hermens, actualmente en Addis Abeba para convencerle de que continúe hasta Londres.
Ante los argumentos que le expuso su representante, el fondista comentó recientemente que se lo estaba pensando, y ahora, rodeado de sus paisanos, ha confirmado su marcha atrás.
El pasado día 10 Hermens ha había encontrado a Gebre más receptivo: "Ahora está un poco más neutral. Cuando hablé con él y le pedí que recapacitara, me dijo: déjame pensarlo. Yo estoy seguro de que si se toma un tiempo para estar con su familia, terminará admitiendo que lo que quiere es seguir corriendo", comentó.
"El maratón olímpico de Londres será muy duro, pero una medalla (para Gebre) no se puede descartar. Si terminas tu carrera con un bronce, aún así sería fantástico", aseguró Hermens.
Hermens confirmaba las palabras de su colaborador en España, Miguel Ángel Mostaza, que un día antes había declarado que estaban "tratando de convencerle para que se retire en una competición digna de su categoría, como los Juegos Olímpicos de Londres".
"Más que un objetivo, puesto que los ha conseguido casi todos, lo de Londres es una ilusión", precisó Mostaza. "Su gran sueño es emular a Abebe Bikila siendo campeón olímpico de maratón, y si ha luchado hasta aquí, no hay motivos para que no lo siga haciendo hasta Londres".
Gebrselassie, de 37 años, tiene el récord mundial de maratón con una marca de 2h03:59 conseguida en Berlín en 2008, y entre sus grandes éxitos ha sido dos veces campeón olímpico y cuatro veces mundial de 10.000 metros.

1 de noviembre de 2010

ya tocaba!!

Hoy un poquito de carrera a pie en el río.

Entreno bastante light al principio, pero al final ha salido con un par de series (algo mas de 1000 metros cada serie).

Calentamiento junto con la parte principal del entrenamiento, rodaje suave al inicio, pero progresando mas al final.

Para terminar, dos series: La primera de unos 4 min 20 seg, y la segunda ya apretando mas 4 min 09 seg.

Se debe variar bastante la monotonia del entrenamiento, ya que el cuerpo se acostumbra a la misma fatiga repetida varios dias, por eso variar la intensidad del entrenamiento es un punto a tener en cuenta siempre que se quiera mejorar, no solo para bajar marca, sino tambien para bajar peso, y demás.

Para acabar, dejare un pequeño video en el que sale una buena publicidad de un maratón. Siempre videos motivacionales!